[Análisis] Tomodachi Life: Living the Dream – Una «Mii-cindad» utópica
Este análisis fue realizado gracias a una copia de Tomodachi Life: Living the Dream para Nintendo Switch 2
Parece que a Nintendo y los juegos sociales van muy bien de la mano y cuando se le agrega algo propio y único puede llegar a ser muy confuso. Hemos visto cosas como Pokémon Pokopia y Animal Crossing que son ejemplos aún vigentes de este tipo, pero luego llega otro llamado Tomodachi Life y me quedo pensativo en que lugar ponerle. El tratar de explicar toda la maraña que contiene es una cosa que vamos a ir viendo, pero aquí los Miis son los protagonistas de tu vida social alterna. En esta ocasión Tomodachi Life: Living the Dream es un extraño simulador social donde estos protagonistas generan situaciones muy extrañas pero igual de divertidas que hacen llevadera una convivencia equitativa. ¿Logrará todo lo que se propone como una sociedad perfecta? Lo veremos en el siguiente análisis.

Vivimos en una sociedad
Voy a hacer un pequeño «role-play» de mí hace aproximadamente 20 años. Por aquel entonces Harvest Moon y Los Sims eran los únicos juegos sociales que conocía. El primero era bueno pero no salía de una granja y el segundo si me tenia mérito: Una sociedad donde el jugador era una deidad o autoridad máxima que estaba al tanto de sus residentes a la par que su «ciudad» evolucionaba. Siempre me preguntaba si esta clase de juegos podrían verse más ambiciosos o grandes.
Tomodachi Life vendría a ser eso, como “Los Sims” , claro que con una limitada parcela de tierra y con una característica registrada de Nintendo: Los Mii’s , personajes a imagen y semejanza que nacieron en la Wii. En aquel entonces fue una respuesta de Nintendo para competir con los «Xbox Avatar» y ante todo de poder crear una versión animada del jugador en sus consolas.

A pesar de ser moldeables físicamente estos Mii tienen su propia filosofía de la vida: voluntad, gustos y sus preferencias de acuerdo a la personalidad que se obtenga. Esto realmente va a ser el cimiento donde tomara la acción y se desencadenaran historias que podrían ser muy absurdas y otras que sean quizá muy similares a las nuestras en la vida real. Por eso es que si bien son editables físicamente a nuestra voluntad y libre albedrio tampoco tenemos el poder de decidir sobre cómo actuarán primero o al menos como darán el primer paso. Muy diferente de los juegos que mencioné ya que tiene un segmento y pensamiento prestablecido de sus habitantes.

Ahora estas interacciones entre ellos también se basan en el estado de ánimo ya sea por tiempo y espacio. Casi no existen cosas negativas y lo hace ver una sociedad muy “utópica” si le metemos mano pero bueno también hay circunstancias y conflictos que solo pueden resolverse entre ellos.

Tomodachi Life: Living the Dream tampoco es su primer intento de plasmarlo, más específicamente en pleno apogeo de la Nintendo DS nació este concepto como Tomodachi Collection y no salió de Japón. Tomodachi Life en el 2013 para la Nintendo 3DS fue el segundo intento, solo que esta vez descentralizaba sus orígenes. Actualmente con las versiones de Nintendo Switch y Switch 2 sobre la mesa se intenta romper más quizá esa barrera regional que incluso muchos podrían considéralo como juego «casual» o simplemente está como un soplo fresco para quienes ya estén familiarizados con él.
Una isla donde no todo se dice pero todo se sabe
Tomodachi Life fue un concepto que se origino en Japón, ya lo dijimos, pero sus últimas dos entregas la ponen en una posición diferente . La peculiaridad de ser un juego muy abierto o apta para todo persona lo convierte en un producto con menos márgenes de error de adaptarse y en esta ocasión descentralizarse . Al delegar el control de las decisiones sociales y personales a la inteligencia artificial del juego, los Mii’s también adoptan costumbres que son más reconocibles por jugadores de Occidente.
Los Mii’s como los humanos y seres vivos tienen necesidades: algunas pueden ser banales y otras vitales pero van desde mudas de ropa, de decoración, consejos para relacionarse con los demás o amorosos, ayudarlos de quien quieren hacerse amigo o constantemente alimentarlo. Como dijimos, no está casi en nuestras manos su reacción. Si les gusta o no lo que le damos, se enemistan, o eligen con quien reunirse es tarea de cada jugar tener una visión macro de sus habitantes para poderles ofrecer soluciones y que estén lo más satisfechos posible en base a esas reacciones.

En cosas como relaciones amorosas si que podríamos tener algo más de control, ya sea de quién nosotros consideramos apto y moderar un tanto la experiencia. Nosotros como «deidad» debemos también aceptar de que su mundo también mueve por su propias reglas ya que viene siendo el corazón y experiencia que ofrece. Y no tengas miedo porque casi sus desenlaces suelen ser curiosos o graciosos pero trata de estar detrás de ellos. Las opciones de personalización es algo con lo que uno se encuentra a priori: el sistema de creación y edición de Mii’s ahora tiene más opciones de caras, peinados y rasgos por lo que podemos hacer personajes mucho más precisos.

Su motor, base de personalidad y sus comportamientos residen en un sistema de personalidades, que se define mediante cinco controles ajustables al asignar cada Mii. Estos parámetros varían en intensidad y estos pueden ser modificados en cualquier momento a la hora de interactuar con otros Mii’s.
La introducción de un sistema de texto libre por el cual podemos responder ciertas preguntas o eventos con lo que escribamos se ha ampliado más solo en caracteres. No tiene, además, ningún tipo de filtro ni censura. Después, el sistema de voz o «Speech» tiene una mejora en su inteligibilidad. Esta característica leerá estos textos en voz alta y muchos formarán parte de su léxico, además ha sido llevado al extremo al aplicarse también a los objetos. Prácticamente cualquier prenda, cualquier objeto, cualquier comida o elemento del entorno puede personalizarse por completo gracias a un sistema de dibujo que nos permite utilizar la pantalla táctil o los controles del mando.

Predios y parcelas con estilo
Una novedad es que cada Mii tiene su casa, en vez estar hacinados todos en un inmueble y en una habitación, todas estas casas están colocados en la isla y esta tiende a ser más grande. También los predios de los cuales surgirán un supermercado, un tiendas de ropa, un restaurante e incluso un lugar de entretenimiento. Con los distintos objetos que tengamos y decoremos también influirá en las situaciones del día a día. Nuestra isla estará a nuestra manera: ya sea con nada, poco o muchos caminos y mobiliarios por lo que es un título con mucho hincapié en la creatividad sin limite.
Las parcelas y todo lo que lo delimita a ellas también son modificables. Puedes tenerlos dispersos o todo junto, sin embargo existe una pileta que es como la plaza principal donde se dan todo tipo de actividades. Esta pileta es inamovible y es una fuente de deseos ya que conforme se atienda a los habitantes una botella se ira llenado para poder subir de nivel.

Además conforme progresemos se tendrá el estudio de diseño: una inmobiliaria de la isla de la que saldrán nuestros propios objetos personalizados. Van desde comida, habitaciones, ropas, libros o incluso edificios enteros que podremos trazar utilizando los mandos o la pantalla táctil. Personalmente esta última es opción es muy bizarra ya que pone a trabajar la imaginación y casi pocas veces títulos de este tipo la implementan, eso si echándole ganas y tiempo. Lo gracioso es que luego estos objetos que vayamos creando pasan a tratarlo como si fuese un ítem más, así como ocupando temas en conversaciones o en los sueños de los propios Mii’s que los objetos predeterminados que ofrece.

El editor de objetos tiene dos modos: uno, bastante sencillo, que nos permite hacer trazos básicos y, además, utilizar “sellos”, imágenes y formas pre-creadas, para quienes tengan menos habilidades o quieran invertir menos tiempo en este aspecto. Pero el modo avanzado tiene opciones muy útiles de estabilización de línea, de sombreado y de selección y copia de objetos que hace que sea relativamente sencillo crear ciertas cosas dentro del juego, incluso si en la vida real no tenemos particulares habilidades para el dibujo. Creo que el hincapié que hace este Tomodachi Life en la personalización puede ser, por eso, un arma de doble filo: aunque algunos, como me ha pasado a mí, se arrancarán a echarle horas y horas a crear sus Miis y su ropa perfecta para éstos, por ejemplo, a otros les va a abrumar un poco que se ponga mucho peso en ese aspecto.

Problemas de convivencia
Tomodachi Life: Living the Dream es un título que quiere destacar de su predecesor pero también destaca algunos dilemas que nos hace preguntar si fueron aciertos o problemas. Mucho más que la convivencia de sus habitantes o de para cual podría ser su destino de llegar a un público más masivo.
Por un lado esta la posibilidades de dar rienda suelta a infinidad de ideas, pero quienes buscan socializar o hacer interacciones más complejas se darán de lleno con muchas barreras y limitaciones. Las herramientas de personalización introducidas son directamente proporcionales a las herramientas de contenido compartido para los jugadores. Ambas partes están en una pelea constante conforme se juega y hace peligrar una de las cosas más importantes del juego: La re-jugabilidad.

Digamos que mientras más lo juguemos menos entendernos la razón de su existencia .Repetir estas tareas dependerá que tanto florece nuestro lado creativo haciendo casi obligatoriamente un requisito. Sin esto en cuenta el interés en el titulo decae rápidamente así como de algunas decisiones cuestionables que atacan la experiencia del juego en sí.
El más penoso es que no podemos compartir nuestros Mii con otros usuarios a través de Internet. Es más que ni podemos conectarnos online para compartir y tendremos que conformaros con solo la conexión local pero nuestros amigos no podrán compartir esos Mii con segundas personas, asimismo de los objetos que hayamos creado. Para remate ni siquiera podemos subir las capturas o vídeos que hagamos dentro del juego a la aplicación de Nintendo para pasarlas a un dispositivo móvil y compartirlas en redes sociales. De momento la única opción es pasar al ordenador donde estarán las capturas, solo asegúrate de tener actualizado los formatos en los cuales se puedan reproducir.

Se puede entender las restricciones parental o familiares de este título que de alguna manera implica compartir datos algo sensibles, y más para una compañía como Nintendo pero también surge la polémica de ver como se reduce el verdadero potencial del juego. ¿Cómo esperas que un bizcochuelo sea bueno y sabroso si alteras su tiempo y temperatura de elaboración quizá para sacarlo más rápido?
Es por eso quienes estén dispuestos a pasar horas y horas con la imaginación a tope conseguirán mitigar gran parte del problema pero tampoco es una medida que lo soluciona todo porque no tardan en aparecer las conversaciones repetidas así como sueños de los habitantes con sus minijuegos así de no poder usar el JoyCon como mouse. Ya acá la sensación se hace pesada, solo esperemos que estos detalles puedan corregirse con el tiempo o al menos su mayoría.
¿Qué bonita «Mii-cindad»?
Tomodachi Life es una IP dirigida para un sector muy de nicho y un público curioso. Sin embargo, Tomodachi Life: Living the Dream desobedece un poquito más ese enunciado y también la barrera regional de que puede adaptarse a la forma de vida en Occidente. Por consecuente, ese público curioso se sentirá muy identificado con la carisma y la comedia que la caracteriza. Obviamente si jugaste y disfrutaste su primera versión de Occidente sin duda tiene lo necesario para capturarte nuevamente.
Sin embargo la carencia de grandes mejoras y otras no implementadas no solo le quita potencial sino que hace peligrar prácticamente todo, específicamente a jugadores más conocedores. Tomodachi Life: Living the Dream también debería ser el último juego de «experimento social» de la franquicia para perfilarse más como un juego que integre a fondo y relacione de alguna manera con los otros universo que Nintendo puede crear. Por el momento la sociedad de Mii’s sigue creciendo y esperamos que esta entrega aumente tanto demográficamente como futuros contenidos y/o expansiones.

Lo bueno:
- Implementación de mecánicas y desafíos nuevos respecto a su antecesora
- Los Mii’s como los protagonistas centrales
- Posibilidades infinitas en los talleres de diseño
- Implementación de nuevas léxicos y vocalización mejorada
Lo malo:
- A pesar de ser presentarse como un simulador social, está bastante limitado respecto a otros juegos
- Creatividad obligatoria para fomentar interés en el juego
- Su rejugabilidad puede verse perjudicada por carencias disponibles en su juego antecesor
- Imposibilidad de subir las capturas o vídeos que hagamos dentro del juego a la aplicación de Nintendo para pasarlas a un dispositivo móvil, ordenador y/o compartirlas en redes sociales.
- Carencia de conectividad Online. Solo posee conectividad local

Análisis Tomodachi Life: Living the Dream

