[Análisis] Diablo 4: Lord of Hatred – El final del arco del odio
Este análisis se ha realizado en base a una copia de Diablo IV: Lord of Hatred para Battle.net otorgado por Blizzard Latinoamérica
Anunciado en The Game Awards 2025, robándose por completo el show de la ceremonia, esta es la segunda gran expansión de Diablo IV, lanzada el 28 de abril, apenas año y medio después de su expansión anterior. Recordemos que este título tuvo un lanzamiento polémico en 2023. Si bien Vessel of Hatred fue, dentro de todo, bien recibida, también fue criticada por sentirse incompleta. La pregunta es: ¿podrá este cierre de la “Age of Hatred Saga” reivindicar a Diablo IV como uno de los ARPG más novedosos del género, o seguirá viviendo bajo la sombra del 2? Acompáñennos.

Una historia que sí pesa
La historia arranca justo después de los eventos de Vessel of Hatred. Lorath y el jugador viajan al santuario Yshari y encuentran a Neyrelle muerta, mientras la biblioteca en la que se refugiaba yace consumida por las llamas. La mayor parte de esta expansión se desarrolla en las Islas Skovos, con Mephisto como antagonista principal.
La trama está llena de giros inesperados, como el regreso de Lilith y los acuerdos que terminaremos haciendo con ella para poder enfrentar a su padre. La muerte de más de uno de los personajes clave de este arco ejerce un peso emocional inevitable para los amantes del lore.

Me sorprendió que Lord of Hatred cierre este arco de una manera tan oscura y emotiva, pero al mismo tiempo satisfactoria. La narrativa engancha desde el inicio, y me atrevería a decir que esto ha sido una constante en toda la historia de Diablo IV, desde el juego base. Incluso varios usuarios la han aclamado como una de las mejores campañas de la saga, comparándola directamente con la de Diablo II.

Jugabilidad: más capas, más profundidad y algo de fricción
En cuanto a la jugabilidad, tenemos una lista de cambios, como ya es costumbre con cada expansión. Primero que nada, se unen al roster de clases el Paladín y el Warlock. El primero encarna al clásico caballero sagrado. Al inicio puede sentirse algo lento, pero en el endgame logra levantarse por encima de varias de las demás clases.
El Warlock, por su parte, redefine por completo el concepto clásico del arquetipo. En lugar de hacer pactos con demonios, los caza y los somete a su voluntad, con cuatro variaciones distintas que ofrecen muchísima versatilidad a su kit.

El sistema de progresión también ha recibido varios cambios, y en mi opinión son bastante acertados. Empezando por el árbol de habilidades, ahora contamos con nuevas variantes para cada clase, una ampliación del nivel máximo y un nuevo sistema de filtrado de loot, algo que la comunidad llevaba pidiendo desde hace tiempo.

También tenemos el Talismán, una nueva reliquia horádrica personalizable que reimagina el sistema de charms de Diablo II y se integra bastante bien a la construcción de builds.
Regresa además el Cubo Horádrico como nuevo sistema de crafteo. Este ha sido uno de los añadidos más polémicos: tiene una curva de entrada pronunciada, pero recompensa al jugador con una profundidad mecánica considerable.

Lamentablemente, no todas son buenas noticias. A pesar de que el endgame ha recibido añadidos interesantes como los Planes de Guerra un sistema que permite encadenar actividades como si fuera una lista de reproducción, sin necesidad de viajar constantemente por el mapa, y los 12 niveles de dificultad “Tormento”, ideales para poner a prueba nuestras builds, estos mismos sistemas pueden terminar alienando a quienes no han tocado el juego en más de una expansión.

Además, muchas de las actividades se sienten recicladas de expansiones anteriores, lo que termina recompensando más a los jugadores que regresan cada temporada que a quienes juegan Diablo IV de manera constante. Quizás esto sea algo deliberado pero me parece que es una buena decisión de parte de Blizzard.
Skovos entra por los ojos y los oídos
La nueva región, Skovos, es visualmente impresionante: opresiva, en ruinas, con fuegos consumiendo el horizonte, arquitecturas colapsando y criaturas merodeando al fondo, haciendo que el mundo se sienta genuinamente vivo. La región evoca la antigua Grecia y el Mediterráneo. Su ciudad principal y sus puertos marítimos transmiten una identidad visual distinta a todo lo que habíamos visto antes en Sanctuary.

La música, una vez más, es uno de los puntos más fuertes. Esta expansión no es la excepción, y las cinemáticas mantienen ese sello clásico de Blizzard que sigue siendo difícil de igualar. Mi único inconveniente está en algunos problemas de lip-sync presentes en ciertas escenas, un detalle menor, pero extraño viniendo de un estudio con este nivel de producción.
La reivindicación que Diablo IV necesitaba

Lord of Hatred no solo cumple con cerrar la “Age of Hatred Saga”, sino que eleva a Diablo IV al mejor estado en el que ha estado desde su accidentado lanzamiento en 2023. Este es, por fin, el Diablo IV que muchos esperaban desde el primer día. Sistemas como los Planes de Guerra, que devuelven esa sensación adictiva de progresión y experimentación que define al género. Claro, no todo es perfecto; el cooperativo sigue teniendo problemas de progresión compartida, Skovos queda algo desaprovechada fuera de la campaña y el Paladín tarda en mostrar su verdadero potencial. Aun así, Blizzard finalmente logró reivindicar a Diablo IV. Lord of Hatred no es solo una gran expansión: es la razón definitiva para volver al Santuario.
Lo bueno:
- Narrativa oscura, emotiva y satisfactoria que cierra bien el arco de la saga
- El Paladín es de las mejores clases cuando lo tienes evolucionado
- El Warlock es una clase fresca y versátil que reinventa su arquetipo
- Talismán y Cubo Horádrico añaden profundidad real a la construcción de builds
- Skovos es visualmente impresionante con una identidad propia muy marcada
- Música y cinemáticas a la altura del sello Blizzard
- Blizzard efectuó cambios por iniciativa de la comunidad
No me gustó:
- El endgame puede alienar a quienes llevan tiempo sin jugar
- Muchas actividades se sienten recicladas de expansiones anteriores
- Skovos queda desaprovechada fuera de la campaña principal

Análisis Diablo IV: Lord of Hatred

