análisis Rhythm Heaven Groove

[Análisis] Rhythm Heaven Groove – Atrapándome desde el primer compás

Este análisis se ha realizado gracias a un código de activación de Rhythm Heaven Groove para Nintendo Switch

Aunque soy veterano de títulos como Guitar Hero o Rock Band, es la primera vez que experimento a fondo un juego de Rhythm Heaven. En este caso, Groove es la primera entrega original en más de una década, y para mí, mi primera experiencia profunda con esta franquicia tan particular de Nintendo. No había jugado los clásicos de DS o Wii de forma completa, pero para esta ocasión tuve la fortuna de jugarlo por primera vez acompañado de un amigo que ya conocía bien la serie desde sus inicios. Esto trajo como añadido que él me explicara los pequeños trucos de timing mientras yo descubría, asombrado, cómo un juego tan aparentemente simple podía generar tanta diversión y adicción. Si amas los juegos de musicales, en especial los rítmicos, este título es una vía de entrada excelente. No te pide conocimientos previos ni una técnica sobrehumana. Solo te pide que escuches, observes y te dejes llevar. Bienvenidos a nuestro análisis de Rhythm Heaven Groove.

análisis Rhythm Heaven Groove (5)

La sencillez como virtud principal

El corazón de Rhythm Heaven Groove sigue siendo el mismo que ha definido a la saga: una colección de minijuegos de ritmo cortos, un diseño absurdo y tremendamente adictivos. Aquí tenemos más de 80 minijuegos para un solo jugador y más de 30 para multijugador. Cada uno se presenta con una premisa tan fuera de lo común, como atrapar verduras voladoras en la cocina, hacer flexiones con frutas rebotando en los bíceps de un culturista, saltar aros como un personaje redondito, abrir y cerrar paraguas al unísono con otros personajes, agarrar un pedazo de torta en el momento preciso o darle de comer corazones a un dragón…

La mecánica es minimalista de forma directa: la mayoría de las acciones se resuelven con el botón A, aunque a veces se combinan con direcciones del D-pad. Antes de cada minijuego hay una ronda de práctica en la que la narradora, una hadita que termina cada frase con un “beep!”, te enseña el patrón (aunque si te resulta molesta puedes desactivarla ya que su voz puede resultar demasiado artificial). Luego pasas a la prueba real, donde todo debe sincronizarse con la música.

análisis Rhythm Heaven Groove (11)

Un gran acierto es que el juego no te obliga a una única forma de jugar. Cada persona puede adaptarse según su estilo. Hay quien se fija mucho en las animaciones visuales y en los patrones de movimiento de los personajes. Otros cierran casi los ojos y se dejan guiar exclusivamente por los sonidos: tenemos el “plop” de una verdura al ser atrapada, el silbido de la madre cocinando, el golpe seco de la raqueta. Tras unas cuantas partidas notaba que mi cerebro empezaba a anticipar los beats de forma instintiva, sin necesidad de mirar la pantalla todo el tiempo. Esa libertad de adaptación hace que el juego se sienta accesible tanto para principiantes como para veteranos del género.

El reto mayor son los Remix. ¿En qué consisten estos? Cuando crees que ya tienes todo un grupo de minijuegos completamente dominados viene la prueba real. Imagínate tener que alternar entre cada uno de ellos en una misma partida dinámica. En un momento estás cortando las flechas con una katana ninja, pero al segundo siguiente debes prepararte para atrapar un disco como un perrito. Son puro espectáculo y uno de los momentos en los que más se nota la genialidad del diseño de ritmo.

¡Un «vacilón» como amigos!

Podría decirse que Rhythm Heaven Groove brilla más en solitario, dada la cantidad de minijuegos y desafíos single-player que tiene. Pero en compañía se convierte en algo especial. Los más de 30 minijuegos multijugador (hasta cuatro jugadores en la misma consola) van desde cooperativos puros hasta competiciones feroces. Hay partidas en las que todos deben sincronizarse perfectamente (por ejemplo, cortando ingredientes al mismo ritmo) y otras en las que se trata de ser el último en fallar (como una competencia de tiro con flechas hacia un punto minúsculo).

Jugarlo entre amigos genera risas constantes. Ver a alguien fallar en el momento más inoportuno, celebrar un “¡Perfecto!” o discutir amigablemente sobre quién tiene mejor sentido del ritmo es parte de la experiencia. Mi amigo y yo pasamos más tiempo riéndonos de nuestros errores que de los aciertos, y eso, en un juego de ritmo, es un logro enorme. No es un título que busque la perfección técnica absoluta; busca que pases un buen rato, que te muevas, que comentes y que pidas una partida más una y otra vez. En ese sentido, es uno de los mejores “party games” que ha lanzado Nintendo en los últimos años.

El «Beatspell», un extra que funciona

Además del modo principal, el juego desbloquea progresivamente Beatspell, un modo RPG ligero donde controlas a un mago que lanza hechizos (fuego, curación, ataques especiales) presionando combinaciones de botones al ritmo de la música. Es una idea sencilla pero bien ejecutada, y que añade variedad más una sensación de progresión distinta. No es el plato fuerte del juego, pero resulta sorprendentemente entretenido y sirve como descanso perfecto entre tandas de minijuegos más intensos.

Rhythm Heaven Groove

El espíritu japonés siempre presente

Pasando al siguiente apartado de este análisis, uno de los aspectos que más me encantó de Rhythm Heaven Groove es su apartado artístico. Se nota claramente el espíritu japonés en los diseños: trazos con líneas gruesas y rostros expresivos, animaciones exageradas pero llenas de personalidad, colores vibrantes y un sentido del humor absurdo que se ejecuta con tanta naturalidad. Cada personaje tiene su propia personalidad visual; desde los redonditos que saltan aros hasta el culturista que hace flexiones o los aliens diminutos. Las animaciones son fluidas y saben comunicar: no necesitas leer mucho texto para entender qué está pasando, porque el movimiento lo dice todo.

La música, compuesta en gran parte por el legendario Tsunku (responsable de muchos temas icónicos de la saga) y con colaboraciones como las de Ado, es otro de los grandes pilares. Cada minijuego tiene su propio tema pegadizo, y muchos se te pueden quedar en la cabeza, sobre todo porque te dicen qué canción es al inicio del minijuego. No son canciones “bonitas” en el sentido tradicional; son ritmos funcionales, pensados para que sientas el pulso y te muevas con él, pero pueden encantarte. El juego incluso te permite escuchar las pistas por separado una vez desbloqueadas, algo que los fans de la música agradecerán.

análisis Rhythm Heaven Groove (9)

A esto le sumamos que el juego va muy fluido a 60 fps para no perder la hilación de las animaciones con el sonido. Sí hubiera deseado un modo a 120 fps en el modo portátil en Nintendo Switch 2, sobre todo tratándose de un juego nativo de Switch 1.

No todo ritmo es perfecto

Como todo juego, Rhythm Heaven Groove tiene algunos puntos menores que se pueden criticar. Algunos minijuegos resultan ligeramente más repetitivos que otros una vez que los dominas. El timing puede volverse exigente en los Remixes más avanzados, lo que para algunos jugadores puede generar frustración puntual. Además, como en muchos juegos de ritmo, se recomienda jugar en modo portátil o tabletop para una latencia óptima; en televisor grande puede notarse algo más de input lag en según qué configuraciones. Y a pesar que existe una opción de calibración, cuanto mayor es la latencia, la experiencia no será la misma.

A ello le sumamos que, dado el calibre del juego, para algunos puede resultar un poco complicado desembolsar $40 dólares ($50 en la versión física) habiendo posiblemente otras opciones de mayor presupuesto en el mercado. No obstante, de que el juego vale por la diversión, lo vale.

Un mundo de ritmos adictivos por descubrir

Rhythm Heaven Groove es el regreso triunfal de una saga que muchos consideraban dormida. Sencillo de entender, pero profundo en su forma de enganchar, y disfrutable tanto para novatos como veteranos. Sabe ofrecer una experiencia satisfactoria, alegre y adictiva tanto en solitario como multijugador, y cumple con todo lo necesario para ganarse un lugar en su género, con una identidad artística muy marcada. Si buscas algo distinto a lo habitual, o si simplemente quieres mover los pulgares al compás de diseños y música muy distintivos, debes darle una oportunidad.

análisis Rhythm Heaven Groove (6)

Lo bueno:

  • Suma sencillez y accesibilidad en su sistema de juego, cualquier jugador se adapta
  • Excelente experiencia multijugador, donde las risas no van a faltar
  • Gran cantidad de contenido, sobre todo en solitario, por el número de minijuegos
  • Apartado artístico muy vibrante y con clarísima identidad japonesa
  • La banda sonora con las composiciones de Tsunku es pegadiza y muy funcional
  • El Modo Beatspell añade variedad sin romper el ritmo principal del juego
  • Es un perfecto punto de entrada si nunca has experimentado la saga

Lo malo:

  • Algunos minijuegos pueden sentirse repetitivos una vez que los dominas por completo
  • La latencia en pantallas más grandes puede bajar la experiencia aun con la calibración
  • No introduce grandes cambios en la fórmula clásica de la saga, manteniéndose fiel a sus raíces
  • La narradora se siente demasiado artificial y preferirás desactivarla.
  • El precio puede ser debatible para algunos jugadores

NOTA 8.2

Análisis Rhythm Heaven Groove